COLINAS, Antonio / ALCAÍNS, Javier

Sepulcro en Tarquinia
Editora Regional de Extremadura, Mérida, 2009.

(Edición de 500 ejemplares numerados. 38€)

 

El pasado jueves, 11 de febrero, con la presencia de ambos autores, se presentó en el salón de actos de la Biblioteca Pública Rodríguez Moñino de Cáceres, una espléndida edición del poema Sepulcro en Tarquinia, quizás el texto más conocido y, posiblemente, el más alabado del poeta leonés Antonio Colinas (La Bañeza, 1946). La novedad del caso no estriba en que el Sepulcro resucite una vez más, conocemos multitud de ediciones, desde la 1ª de 1975, en la Colección “Provincia” de la Diputación de León  o la    aparecida en Barcelona, Lumen, Col. El Bardo, 1976, hasta ésta que ahora publica la Editora Regional de Extremadura, cuyo director actual es Luis Sáez. Lo interesante del asunto es, a mi entender, que el lector se encuentra ante una edición muy especial, con un formato muy bello (compuesta en 2002 según reza en página de frontispicio y que ahora ve la luz), una edición caligrafiada del Sepulcro coliniano, iluminada al estilo de los antiguos maestros medievales, por los dibujos, los metales y la simbología mágica del artista extremeño Javier Alcaíns (Valverde del Fresno, Cáceres, 1963). El resultado no puede ser más hermoso y más atractivo para cualquier amante cándido del libro poético, cuando, como en este caso, se convierte en objeto universal de arte. La conjunción de los versos del autor de Desiertos de la luz (se abrieron las cancelas de la noche, / salieron los caballos a la noche, / campo de hielos, de astros, de violines, […]) con la rica arquitectura de formas y colores de las ilustraciones hace del conjunto un firmamento equilibrado, un todo que camina por el sendero de lo que es fresco ya un tiempo, clásico, de lo romántico, de lo que es intenso a la vez que desborda armonía. El acercamiento a este renovado Sepulcro en Tarquinia se nos revela como una lectura distinta, cargada de matices novedosos, enriquecida en su significado más profundo, en sus raices líricas, por la mano y la mirada prodigiosas (danzarina de ceniza) de Javier Alcaíns, autor, entre otros títulos, de una versión del Beato de Liébana –caligrafiado e ilustrado por el propio Alcaíns para la emblemática Editorial Moleiro– o de Arquitectura melancólica (Javier Martín Santos Editor). A todo ello contribuye, sin lugar a dudas, que nos encontramos ante un libro de gran formato y artificio generoso en todos los sentidos y cuya confección ha sido esmerada en todas y cada una de sus páginas. Demos las gracias, excelsa costumbre de los bien nacidos, a los autores y a la institución extremeña por este regalo para el deleite de la inteligencia. 

          



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