Los dialectos
del ÉXODO

MIGUEL ÁNGEL MUÑOZ SANJUÁN
MONOSABIO/ POESÍA, 24
AYUNTAMIENTO DE MÁLAGA. MÁLAGA, 2005.
61 PÁGINAS

 

 
 

El hombre que no ve más que una fuente no conoce más que una tormenta.

                                                                              René Char

Miguel Ángel Muñoz Sanjuán —lo prometido es deuda— es autor de los poemarios Una extraña tormenta (Madrid, 1992), Las fronteras (Calambur Editorial, Madrid, 2001 / www.calambureditorial.com/index.html) o Cartas consulares (Calambur Editorial, Madrid, 2007). Fue organizador, así mismo, de las Primeras Jornadas de Joven Poesía Española en homenaje a Luis Cernuda (Madrid, 1988), y fundó y dirigió la colección de poesía Abraxas (Madrid, 1989). Su conexión con Málaga queda patente con su participación en la edición de la obra poética de Rafael Pérez Estrada, La palabra destino (Madrid, 2001). También realizó los comentarios que acompañan al libro de Juan Carlos Mestre El universo está en la noche (Madrid, 2006). En este sentido, Los dialectos del ÉXODO, suponen un peldaño más en una obra que crece firme desde sus cimientos. Estamos ante un libro marcado —apuntan algunos autores— por la influencia de Saint John Perse y su Anábasis. Son 19 los poemas que lo componen, entre ellos La huella, Vuelta al hogar, Orígenes, Enmudecida latitud o Las jornadas alumbradas de Amijái. Poemas todos ellos titulados y numerados en arábigo, con un ritmo de larga cadencia, ritmo sustentado en cada uno de los versículos y en cada uno de los poemas con un marcado equilibrio. Este hecho, que pudiera parecer simple, otorga claridad y bondad a la lectura, al tiempo que sirve de bello encofrado a una organización copiosa en contenidos, contenidos que nos hablan de la vida, del lenguaje, del llanto, de las pérdidas o del recuerdo: El hombre que camina es el centro y el ÉXODO su destino irrenunciable. Son extraordinarias las referencias a lo sagrado, al pensamiento y a la expresión de lo profundamente humano (el dolor, la esperanza, la inocencia de los despreciados, pero también, su cultura, sus enseres y su memoria). Y todo ello nos conmueve gracias a un logrado conjunto lírico, gracias a la atmósfera creada entre lo que se nos revela y el andamiaje estilístico preciso para hacérnoslo visible. Ha sido un verdadero placer compartir, desde la perspectiva de lector, estos dialectos del éxodo. Un broche esencial para una colección esencial.

1

LA HUELLA

Nombro al padre, al padre del padre que tejió el llanto de la
                                                                    [madera.
Busco la piedra de sangre,
la luz que dio nombre a los cielos en la matriz de una mujer.
Nombro y descubro, abandono y aguardo.
Clamo doliente al ver el lento cimbrear del arroz granado.
Canto después de que las sombras me hablen. […]


                                                     © Miguel Ángel Muñoz Sanjuán

                                                                                                                                                           © JPW