"El Mirador de Piedra"

El poeta albaceteño, de ascendencia extremeña, Rubén Martín Díaz, acaba de ganar con su poemario “El mirador de piedra” la  XLIV edición del Premio Internacional de Poesía “Hermanos Argensola”. El premio, además de los 6000 € de dotación, contempla en sus bases la publicación del libro, con el rigor y el prestigio de un sello como DVD Ediciones. Ya advertí, en la primavera de 2010, con motivo de la presentación de “El minuto interior” (Premio ADONAIS) en la Feria del libro de Cáceres, de las  pulcras maneras de componer y del alto grado de sensibilidad creativa que alberga dicho libro. Ya señalé entonces:

El minuto interior, de Rubén Martín, nos invita a celebrar la vida y para ello realiza un ejercicio de buceo sin escafandra, pleno de emoción y cadencia, y lo ejecuta con oficio sabiamente aprendido, de fuera a dentro y de dentro a fuera. La contemplación avanza, en este minuto intenso, de la misma forma que transcurre la vida o el agua. Avanza la luz, al igual que la sombra en un reloj de sol, como en un traveling sin apenas recorrido, con movimiento apenas perceptible, pero inundándolo todo: la campiña, el mar, las casas, la ciudad, el mundo. Este libro nos inocula el asombro ante la naturaleza de las cosas golpeadas por las palabras, con su brizna de sol y con su sombra de aguja, y la mirada nos redime y nos salva en cada segundo, en cada verso de este minuto infinito. ¿Quién mantiene ordenado el mundo para nosotros? Rubén Martín nos invita a formar parte de su cordada, nos invita a alcanzar la cima de la delicia a lo Guillén, a pasear por la desnudez luminosa de los amaneceres, de los días, de las estaciones. Y así, a través de la mirada, van esclareciéndose, poema a poema, en un ritmo sostenido y esférico, elementos tocados por la gracia de los ojos o extraídos, y recreados, de nuestra más rica tradición poética: miro el mar y yo soy el mar porque el amor y la poesía como el modo más exacto de ofrecerse al mundo es un don, un regalo de esta vida. Un minuto interior bien puede ser un largo instante.

Pues bien, esperemos no sin impaciencia, la llegada de esta nueva entrega del albaceteño y, mientras tanto, os dejo unos versos de “El mirador de piedra” que otorgan certeza , a buen seguro, del apuntalamiento poético de la obra de Rubén Martín. Poeta que hace de la contemplación, expresión lírica de lo que ha estado esperándote antes de que llegaras. 

 

                                   RESPIRACIÓN DEL ÁRBOL

                                                          I

                                  Respira el árbol. Lo estoy viendo ahora,

                                  en plena desnudez de su ramaje,

                                  lo veo darse al aire igual que el aire

                                  penetra en él hinchando su madera,

                                  haciendo más profunda su raíz,

                                  naciéndose en el centro para darse

                                  –aliento de árbol que en el bosque expira–

                                  de nuevo a su naciente forma. Círculo

                                  de vida, ciclo natural de un Todo:

                                  respiro sobre el bosque, como el árbol,

                                  desde un antiguo mirador de piedra.

 

“El mirador de piedra”, fragmento. (XLIV edición del Premio Internacional de Poesía “Hermanos Argensola”)

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