JSM Todo por derecho

       (Motivo de Pablo Pámpano Vaca)
 

A veces uno no sabe qué hacer, ni qué decir ante todo lo dicho. Y dicho sea de paso, si uno dice, porque dice, y si uno calla, porque otorga. Si hace, malo, y si no hace, peor.  Pues  bien, diré lo que me parezca oportuno y espero que nadie se incomode ni ose enmendarme la nota. Hace ya algunas semanas, perdón por la demora, un poeta, poeta con solera, me envió (se lo agradezco de corazón) un libro en cierto modo desconcertante desde el mismo título, desconcertante por dentro y desconcertante por fuera. Su portada atractiva, sugerente, en ningún caso una portada al uso, y eso fue lo primero que atrajo mi atención, pero no lo único, ni lo que más. Paseillo elegante, comienzo limpio de faena, prometedor. Al abrir la puerta de chiqueros, todo el respeto ensabanado de sus páginas, ni una cita: ni desde el burladero, ni desde la barrera, ni desde el estribo, ni, por supuesto, mirando al tendido. No. Todo por derecho, como manda la lidia. Los cambios de tercio, mesurados, y el castigo en varas, el justo para venirse arriba en la lectura. Los lances sobre el albero del Guadalquivir templados por verónicas y con lirismo; ya en los medios, la muleta se desliza por ambas medias lunas (sol y sombra), natural como se extingue grana la tarde, evitando que el verso se acule en tablas; molinetes, manoletinas y estatuarias con desnudez de poeta poco común. Vítores, flores y pañuelos caen desde lo alto del cielo, desde los miradores del alma. Morlaco indultado. Pero dejemos la fiesta para otro momento y adentrémonos en la espesura de lo que ahora importa, en la lectura, en el silencio de este desconcierto monumental. ¡Va por ustedes!

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