Hay libros de poemas que estimulan en cualquier lector el fluir convulso de la lectura y la escritura. Otros, en cambio,  hacen pensar en quienes escribieron dichos libros y en el porqué de su revancha ante la vida.  Siempre he preferido la incertidumbre que, aunque angustiosa y callada en ocasiones, concluye en la dicha diminuta de alguna verdad. Prefiero un cierto grado de incertidumbre a la certeza firme de la roca que engendra, casi siempre, el tropezón y la caída y la fractura. A nadie se le escapa que nunca fue necesario talar el bosque para recolectar el fruto, como mucho con una discreta y selectiva poda, a su debido tiempo, es suficiente. Pero no seré yo el que alimente, con las ramas caídas, el fuego que solo arde para aquellos que lo avivaron. Pasen y lean todas las novedades de esta temporada. Pasen y lean. No hay liquidación por cierre, no hay rebajas ni saldos de temporada. Hay buen paño, género de primera calidad donde elegir el poema que a usted más le convenga, el que mejor le siente a su color de corbata. Y dicho esto, prefiero el verso de base impar, como el eneasílabo, frente al octosílabo tradicional, incluso con bordón. En la variedad está el gusto, aunque reconozco que a mí el negro no me sienta del todo bien. ¡Ojo avizor!

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