31 Ago
Yo soy el río, y su corriente camina dentro de mí: respiro.
29 Ago
La espadaña es una estructura mural que se alza verticalmente sobresaliendo del resto de una edificación, y suele acabar en un pináculo. Puede disponer de uno o más huecos para albergar campanas, formando parte de algunas iglesias donde hace funciones de campanario. También se puede encontrar en otros tipos de construcciones, como la espadaña de algunas puertas en determinadas murallas, o en edificaciones civiles, blasonada con escudos alegóricos. La espadaña de la serie perteneció al antiguo convento de Sancti Spiritus, fundado en el siglo XII y que en un tiempo, al abrigo de sus celdas, acogió a Doña Juana la Loca y a Santa Teresa de Jesús. Símbolo de perfecta armonía entre contrastes, a día de hoy; entre el progreso del siglo XXI y el recogimiento medieval: disfrute y regocijo, en suma, para el cuerpo y el alma de algunos descarriados. Así ostentan espadaña también, sobre sus cabezas, algunos hombres y mujeres que reclaman nuestra complicidad por medio de los aldabonazos de sus pensamientos, obras y palabras. Estemos en alerta y prestémosles la debida atención.
27 Ago
Ante tanto despropósito verbal y no verbal en el complejo mundo en que nos movemos, ante tanto lamento inútil de los que vivimos sin urgencias, ante tanta loa literaria para el amigo, ante tanto apuntar y herir con el arcabuz del improperio al enemigo ¿no sería más dichoso para todos construir , construir sobre los cimientos firmes de la consciencia de ser, crecer con el signo escrito de la bondad en los páramos y en las ciudades, apuntalar la vida sin remilgos?
LEVANTAOS
Por eso
levantaos sobre azoteas invisibles
sobre las piedras perpendiculares al invierno,
huid hacia la claridad de las eternas nieves,
subid, subid,
el hombre es el boomerang que vuelve a Dios.
Dejad la tierra
desvelada de flores y de balas,
subid
por encima de la bóveda perecedera de los astros,
dejad la vanidad de marfil ilusorio,
y la consabida veleidad de las hojas,
las llanuras y mares
donde galopan sueños
o caballos soñados.[…]
Abandonad el mundo de confort ilusorio,
de túnicas efímeras, de máquinas, de flores,
abandonad esta selva oscura del crimen.
Olvidad el pasado,
olvidad esta ruina y esta hermosura.Basilio Fernández
Poemas (1927-1987)